LA DESOCUPACIÓN: su incidencia psico - social

La Crisis por la cual atraviesa nuestro país no se puede desconocer . Se han realizado numerosos análisis e interpretaciones sobre la misma desde distintas ópticas y puntos de vista. No estamos hablando solamente de una crisis económica aunque esta es definitoria. La problemática económica se entrecruza con la social y con la psicológica. El fenómeno por sus consecuencias, compromete todas las instancias de nuestra sociedad. Convergen lo social, lo cultural, lo político, dando esto una configuración compleja, tanto en la visualización y apercibimiento del fenómeno mismo como en las posibles alternativas que puedan llevarnos al inicio de su resolución.

Nos centraremos en un nivel de análisis perteneciente a l terreno de lo psico-social. Es decir la incidencia que tiene la desocupación en las distintas instancias de la sociedad y del individuo como generador de un efectivo riesgo psico-social.

•  Que pasa con la familia que no puede acceder a sus necesidades mínimas de alimentación, educación, salud y vivienda.

•  Que pasa con el individuo cuando las condiciones mínimas de subsistencia no están cubiertas y generan estrategias de supervivencia en los mismos límites de las normas sociales.

•  Que ocurre con nuestros jóvenes que no tienen nada hoy y no vislumbran nada mañana.

El tema de la ocupación/desocupación es más amplio de los que sus mismos conceptos implican.

El tener trabajo es un generador de recursos, un potenciador de recursos que no solo nos habla de la posibilidad de cubrir necesidades elementales, sino la de acceder a otros tipos de bienes dentro de lo social, cultural, psicológico, ambiental. El no tenerlo implica lo contrario. Cuando grandes capas de la población pierden su inserción laboral tanto en término de fuentes de trabajo como de su ubicación en la estructura social, quedan marginados de la economía, de la posibilidad a la vivienda, del consumo mínimo, de la seguridad social. Hay un relegamiento de la SALUD.

Entendemos SALUD en un sentido amplio, como la satisfacción del conjunto de necesidades físicas, psíquicas y sociales y el mejoramiento de la calidad de vida. Lo es la alimentación, el trabajo digno, la educación, el agua potable, un medio ambiente saludable, la recreación, etc.

Nos empezamos a inclinar a un terreno fértil para el crecimiento de determinadas enfermedades del analfabetismo, la deserción escolar, la prostitución, las adicciones, el alcoholismo, la delincuencia.

La definición de Salud tal cual aparece en la carta de Ottawa dice:” Medida en la cual un grupo o individuo puede, por un lado, realizar sus ambiciones y tatisfacer sus necesidades y, por otro lado, evolucionar en su medio o, adaptarse a él”. Vemos que esta conceptualización sobre Salud destaca los recursos sociales e individuales, así también las capacidades físicas.(concepto básico para poder diseñar las estrateGias de acción del presente trabajo enunciadas más adelante)

La situación de marginalidad urbana se define por una relación asimétrica, entre algunos sectores y la sociedad global que se expresa en una serie de condiciones y de efectos negativos.

Si tenemos en cuenta que específicamente la población de las villas miserias de la ciudad de Rosario sobrepasan las 300.000 personas y que el 48% es menor de 15 años, vemos como se perfilan con mayor precisión los puntos críticos que tenemos que tener en cuenta al planificar las acciones correspondientes.

Sin embargo el concepto de marginalidad se ha ampliado en la actualidad y no abarca exclusivamente a estos sectores históricamente carenciados. Es cada vez mayor la diferencia que aludimos anteriormente entre distintas partes de la sociedad y cada vez se incrementa más la población que cubre este concepto de marginalidad y riesgo.

El panorama es desolador.

•  Tenemos que reconocer las patologías propias de la miseria como la desnutrición infantil y la tuberculosis.

Las posibilidades que deben gozar los niños para lograr un crecimiento y desarrollo adecuado está seriamente comprometidas. Vemos que determinadas zonas de nuestra ciudad se destacan lamentablemente por un incremento con respecto a otras de los niveles de desnutrición.

Así en las seccionales 12-13-14-15-16-18-19-20-21- menos del 75% alcanzan un crecimiento adecuado (talla normal de acuerdo a la edad).

•  Hay un aumento de viejos flagelos como el Chagas, el cólera y la lepra, epidemias de sarampión y hepatitis.

•  Enfermedades degenerativas relacionadas con hábitos alimentarios y contaminación ambiental ( cardiovasculares y neoplásicas ), que están en 1er. y 2do. lugar de causas de muerte.

•  La violencia que no se reduce al daño corporal o psíquico ni se restringe solamente al momento en que se produce el hecho sino como un proceso que se va acumulando, creciendo y autoperpetuándose ocasionando consecuencias inmediatas y mediatas.

Las muertes violentas ocupan el primer lugar en lo que se refiere a años de vida potencialmente perdidos, es decir que un número importante de personas jóvenes fallece antes del tiempo esperado ( la vejez ) a causa de accidentes de tránsito, homicidios, suicidios, etc, relacionados fuertemente con una modalidad de vida que no da respuestas básicas.

•  Problemas de un gran impacto social como la drogadicción, el alcoholismo, el aborto.

•  Las modificaciones en las organizaciones del trabajo y en la legislación laboral aparecen en mediano plazo, junto con la desocupación y subocupación como determinantes de un grupo amplio e inespecífico de problemas de salud (aumentos de los ritmos laborales y bajas remuneraciones dan mayores riesgos ).

Junto a esto los factores psicológicos que conlleva la inseguridad permanente, la precarización del empleo, el fantasma de la pérdida de la fuente laboral, etc, llevan al individuo que incluso está inserto en el circuito laboral a ser mas proclive a trastornos psicológicos, miedo, angustia y desamparo y a enfermedades psicosomáticas.

Los cambios alimentarios y la disminución de las defensas aumentan la posibilidad de adquirir determinadas enfermedades.

•  A nivel social existe una profundización en la ruptura de los lazos solidarios, originada en una supervivencia individual.

La familia es la célula de la sociedad, es donde los individuos se forman y al mismo tiempo que van desarrollando su propia identidad, van perfilando reglas y normas que lo incorporan a la sociedad misma.

El deterioro de estas funciones pone en riesgo a la estructura social.

Si el individuo no cuenta con un grupo social primario capaz de preservarlo y de permitirle desarrollarse adecuadamente las bases de conformación social están en una ciénaga de arenas movedizas.

Tampoco puede funcionar como contenedora de las múltiples tensiones externas al núcleo familiar.

Las personas apelan a una gama de recursos para adaptarse a la nueva situación.

Pero resulta más difícil su desarrollo cuando la inserción activa en la red social se ve obturada. Según Castel- (1991) se va produciendo un proceso progresivo de DESAFILIACIÓN en el cual se van debilitando los ejes que posibilitan la pertenencia.

Han surgido una serie de estrategias en forma de programas diversos para el tratamiento de los problemas socio-económicos, la mayoría pensados sin la participación de los beneficiarios. Castel lo llama la gestión de los riesgos sociales , que define como el establecimiento de un perfil que ordena para las poblaciones con “ nivel de riesgo “ los trámites sociales que se verán forzadas a realizar.

Se despersonaliza la relación y las persona se ven inmersas en contextos sumamente amplios, separados en el tiempo y espacio.

Organizaciones que suponen el funcionamiento coordinado de muchas personas físicamente ausentes unas respecto de otras, sus acciones se conectan pero no con la intermediación del lugar.

Las instituciones sociales se desprenden de las relaciones sociales de los contextos locales y su recombinación a través de distancias indefinidas espacio-temporales.

Son sistemas que podríamos llamar abstractos y penetran todos los aspectos de la vida social y personal, afectando las actitudes de confianza, ya que ésta deja de conectarse con las relaciones directas con las personas.

Progresivamente, se destruye la caparazón protectora de la pequeña comunidad reemplazándola por organizaciones más amplias e impersonales.

Las personas se sienten despojadas en un mundo donde desaparecen rápidamente el sostén, los apoyos psicológicos (Giddens 1992).

Es un círculo vicioso, la desocupación y sus implicancias generan vulnerabilidad física, psíquica y social.

Este proceso de resquebrajamiento social abre caminos antagónicos :

Lleva la individuo a un estado que lo pone al borde de las normas y reglas de nuestra sociedad, o le da un estado de tal indefensión que no lo hace apto para incorporarse el circuito laboral si lo hubiera o, finalmente, lo lleva a tratar de recuperar esa trama social desgastada, disfuncional, dolorida.

La transformación de la sociedad argentina ( más allá de quienes estén de acuerdo o no ) implica una modificación de las relaciones sociales y de las reglas que han regulado las acciones de la gente.

En un momento de estabilidad social, y no me refiero a estabilidad en términos monetarios, los representantes pueden, al mismo tiempo, interpretar las necesidades y expectativas de sus representados y pueden también interpretar los indicadores de la realidad, permitiéndoles elaborar estrategias eficaces y contar con el respaldo de la gente.

Los sectores que delegan pasivamente todo el proceso exigen a cambio un nivel de respuesta y soluciones frecuentemente desubicadas respecto de la realidad.

Esta es una estrategia peligrosa para representantes y representados ya que en un primer momento alivia a todo el mundo, los representantes tienen gran libertad de maniobra y los representados sienten alivio en no tener que enfrentar las dificultades por ellos mismos y descargan la angustia cerca del futuro en sus delegados. (Fuks,Saúl.1997)

En etapas de transición o de crisis las relaciones de este tipo pierden su eficacia, se acortan las distancias sociales entre la necesidad y la acción.

La necesidad, la lectura de la realidad ( posibilidades y limitaciones ) y la capacidad de elaborar estrategias para enfrentar dificultades, quedan acotadas a los círculos sociales más cercanos.

Las “ estrategias de supervivencia “ incluyen un fuerte componente de desconfianza a lo “extraño”, a lo “no-familiar “.

Esto nos llevaría a considerar como fundamentales el valor de los contextos locales, de las relaciones personales, de la confianza en el otro, de la posibilidad de participación en la planificación de los programas que afectan a la vida del conjunto.

En estos contextos críticos, el Desarrollo Social Local (como lo llaman los europeos) es un tipo de respuesta acorde con las transformaciones actuales.

Esta estrategia implica una transformación de las relaciones entre representados y representantes pero optimiza la eficacia de las respuestas posibles a las crisis.

Desde estos principios la propuesta de Desarrollo a Escala Humana (CEPAUR 1986)

Se sustenta en tres pilares básicos : la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, la generación creciente de auto independencia y la articulación orgánica de las personas con la naturaleza y la tecnología.

Estos pilares se constituyen con la participación de personas.

Cuando hablamos de participación lo hacemos en un sentido pleno. Participar significa compartir y unirse, es estar, formar parte, opinar y también, decidir. Eso es un protagonismo real.

La persona se transforma en este proceso de persona-objeto en persona-sujeto, con una clara visualización de sus recursos, una valorización de sus saberes y una toma de conciencia de los logros que se pueden obtener a través de la participación activa en la organización social.

Sin embargo, este es un proceso complejo porque en contextos críticos es casi imposible programar estrategias “ paso a paso “ y en cambio se imponen aquellas desarrolladas en base a un fuerte contenido de intuición, de exploración azarosa.

Este tipo de exploración requiere una gran tolerancia a las oscilaciones necesarias hasta poder encontrar el “encaje” justo.

Finalmente, como conclusión :

Las organizaciones intermedias se encuentran así ante una gran desafío, la búsqueda de alternativas novedosas que se adapten al momento actual.

Por lo que enfatizamos el poder elaborar diseños de reingeniería social a partir de contextos sociales “locales”, teniendo como eje la participación activa de las personas y reconstruyendo relaciones basadas en la confianza y los objetivos compartidos.

El privilegiar al mismo tiempo, la capacitación de todos los distintos niveles de la estructura, posibilitará condiciones diferentes que pueden ayudar a generar recursos más aptos.

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